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martes, 8 de septiembre de 2026

Plan Jaba

 "Plan Jaba" Por las inclemencias del tiempo que han azotado últimamente la zona, dejando los caminos intransitables, el servicio de despacho a domicilio en Guanaqueros se ha visto parcialmente interrumpido.  Pudimos realizar compras on line con retiro en un centro comercial de La Serena (me reservo el nombre para no hacer publicidad). La operación, expedita y gratificante me hizo recordar el famoso "Plan Jaba" del cual mi mamá en Cuba era beneficiaria. Era un beneficio para mujeres trabajadoras quienes el primer día de cada mes antes de ir al trabajo pasaban por la bodega del barrio y entregaban al bodeguero sus jabas (entiéndase bolsas grandes de saco) y la tarjeta familiar de abastecimiento. Al final de la jornada laboral mi mamá pasaba por la bodeguita, sin hacer la consabida extenuante cola, pagaba y se llevaba a casa sus jabas con los alimentos que tendría que estirar lo más que pudiera haciendo maravillas con los escuálidos productos asignados para los treinta días. Generalmente la cuota del mes no pasaba del día 25 y de ahí en adelante venían los malabares que hacía María Rabassa para mantener encendida la cocina. Y así años tras años hasta que jubiló. Jubilada perdió el beneficio y volvió a las interminables y deprimentes colas todos los primeros días de cada mes (los malabares nunca la abandonaron). Situaciones dispares si comparamos a la Cuba de ayer y hoy con el Chile presente, pero en mi caso es  inevitable evadir el pasado en la isla y traerlo de vez en vez cual pesada mochila al hombro. Nunca, es malo mirar atrás. Qué tiempos aquellos!     Guanaqueros, julio 2026

Aniversario

 • Aniversario                                                     “Hay que abordar las cosas desde dentro, no solo con seriedad, también es necesaria la pasión” / Stefan Zweig.                                                            Pocos me entendían cuando les hablaba sobre la necesidad de jubilar a penas cumpliera los sesenta y cinco, no por cansancio físico sino porque me faltaba tiempo, ese tiempo que se perdía en los rígidos horarios laborales y nimiedades de la cotidianeidad. Ahora dispongo de ese tiempo que distribuyo a mi antojo. Dulce libertad, lejos de exigencias, sin compromisos. Primera etapa, un viaje a Nueva Zelanda en familia, luego una larga estadía en Guanaqueros donde sin poner en peligro el equilibrio secreto que la naturaleza nos concede, hermoseamos el entorno. Apareció una vitalidad desbordante. Mis manos, reflejo de un largo camino intelectual se volcaron al trabajo arduo para desmalezar, plantar y embellecer el lugar. Descubrí en mí una fuerza bruta que nunca antes creí tener. Despertó ese pasado cuando en Cuba obligatoriamente iba a los “trabajos voluntarios”, (Eufemismo socialista). Surgió ese cansancio reconfortante que disfruto porque veo resultados inmediatos, trabajo por mí y para mí. No hay espacio para la monotonía, sí para la reflexión y el bienestar. Me compré una guataca (entiéndase azadón), una picota, un taladro, un rastrillo y muchos libros que no podían faltar. No soy derrochador, cine, teatro, conciertos, muchas tertulias,  juegos de mesa entretenidos y cero preocupación. Que tenía planificado hacer más cosas en este primer año? Es cierto. No viajé a Cuba, tampoco a Estados Unidos, no he concretado mi Podcast de literatura, pero son cosas que ya vendrán. Los que a mis  espaldas vaticinaron que ya me verían aburrido, sentado en un banco echándole migas a las palomas, tendrán que esperar mucho más, porque tiempo, energía, sabor y como decía Stefan Zweig, Pasión, siempre habrá. Feliz aniversario.    Guanaqueros, julio 2026

A través de una nube blanca

 "A través de una nube blanca"            

                                         Aotearoa            

Ayer mi prima Elizabeth Rabassa, residente en Cuba, enterada de mi estancia en Nueva Zelanda, me preguntaba qué me parecía este país. Quería noticias, pero rápidas porque con el tema de los apagones temía que no le alcanzara la batería para tanta cháchara. Sí, Elizabeth es la misma prima dicharachera y garabatera, protagonista de mi otro relato "Mujer enamorada junto a la batea cantando" publicado en mi blog literario. Esta vez como siempre la ansiedad la arrebataba, pero yo tenía solo dos alternativas, o le decía simplemente “Este es un país maravilloso", o explayarme como acostumbro a hacer. Vamos por la segunda opción.  

_Elizabeth, hemos recorrido en un camper las dos islas, ambas mucho más grandes que Cuba. Imagínate el panorama, dos jubilados con sus hijas adultas compartiendo espacio, tiempo y construyendo anécdotas entre conversaciones profundas o charlas simples y nimiedades como “Qué vamos a comer hoy”. Siempre frente a paisajes monumentales en un viaje sin prisa ni pautas. Ya te mandaré fotos. Estoy trabajando un texto más detallado sobre Nueva Zelanda y su vida, sobre Auckland que no es la capital, pero si la ciudad más poblada; sobre los kiwis y sus varios significados, sobre la población maorí, sobre la ganadería, motor económico de la vida, superando ampliamente en números a su población humana. Algo así como sucedía en nuestro Camagüey hasta que llegó quien tú sabes al poder y nos dejó sin ganado y sus derivados. Y no solo eso, porque con el ganado desaparecieron las verduras y hortalizas. ¿Dónde fueron a parar los extensos mangales del tío Elio Rabassa? ¿Te acuerdas?  

_ ¡Ay, primo!, ¡cómo no voy a acordarme!

_Elizabeth, hemos constatado el esmero que ponen sus habitantes por cultivar la tierra, producir y al mismo tiempo cuidar la naturaleza. Las vastas extensiones dedicadas a la cría del ganado y sus granjas así lo demuestran.

Me atropello hablando porque tengo muchas cosas que contarle.

Y mientras hablo con Elizabeth pienso necesariamente en Cuba, mi querida isla pisoteada por la bota comunista. El gobierno queriendo copiar los fallidos “logros” soviéticos creó comunidades agropecuarias improductivas y cooperativas agrarias inoperantes (los famosos Sovjov y Koljov stalinistas al más estilo caribeño). Y como resultado terminó hundiendo al pueblo en la hambruna y el absoluto desabastecimiento. Los guajiros fueron sacados de sus bohíos. Los convencieron con una lavadora rusa y otros electrodomésticos de mala calidad, que agrupados en gallineros de concreto tendrían más comodidad y mejor desenvolvimiento en el ámbito productivo. Y sucedió lo inverso, retrocedieron. En verdad sufrieron el desarraigo. Arrancados de sus valles y colinas donde no faltaba el aguacate, el mango, la piña, cosecharon en lugar de frutos, penurias. Y hasta hoy día no ha cambiado nada. El régimen cubano mientras siga controlando la economía a través de su aparato militar (por lo demás deficiente) vivirá de la victimización y se distanciará cada vez más del desarrollo de estas otras pequeñas islas donde no falta comida y sobra libertad. Si el capitalismo convierte los lujos en necesidad, el socialismo convierte la necesidad en lujo. Como resumen puedo afirmar que la igualdad, manido concepto que ocupa la izquierda, no es un criterio de justicia, es solo una guillotina que sirve para que los ricos y los pobres bajen a peldaños inimaginables de empobrecimiento crónico y común, mientras esperan el futuro luminoso y las grandes alamedas.

_ Acá en Nueva Zelanda no hay pancartas llamando a redoblar los esfuerzos, no hay consignas, solo hay una voluntad de crecer. Los granjeros trabajan harto, enfundados en sus gumboots, botas de goma indispensables para enfrentar el lodo del campo, pero también se les ve relajados, abrigados con gruesas chaquetas, pero muchas veces en shorts en un bar al estilo irlandés. Bares que aparecen de la nada, perdidos entre las granjas (station) y los galpones de esquilas. Y ahí están ellos tomando cervezas o disfrutando un whisky. Esto si es vida y lo demás bobería, chica.  

_¡A viaje! - exclama Elizabeth con entusiasmo.

_Algunos a pesar del frío, andan descalzos.   Peculiaridad de este país donde hasta en las ciudades puedes ver gente sin calzado en una tienda, a la salida de un colegio o un portal.   Es una costumbre aceptada por todos.  No te puedo enviar fotos porque sería una invasión a la privacidad.

_Pero ¿qué es eso caballeros!  

_Por el camino hemos visto pueblitos pequeños, pulcros, ordenados con servicios básicos y supermercados atendidos por indios, asiáticos serbios, croatas. Hasta una búlgara me encontré por acá, pero eso es una historia emocionante que debe ser contada con más tiempo en otra oportunidad.  

Con el dolor del recuerdo y Cuba en mi corazón, seguí contando a Elizabeth Rabassa de las bondades de esta isla tan distinta y especial, hasta que me preguntó:  

_¿Y cómo salimos de este subdesarrollo crónico, primo?

_Nadando querida prima- le dije yo- Nadando.

_¡Qué cosa más grande, caballero!

Y de pronto se cortó la comunicación.

Apurando el paso, apagué el celular y seguí curioseando el ir y venir de las pocas personas que me encontraba en los alrededores de Meola, Kiwi Road y Wakatipu Street en el hermoso barrio de Point Chevalier.

Elizabeth querida, ya volveremos a conversar, y te prometo que despejaré desde acá todas las nubes blancas para que puedas ver con total transparencia cuán hermoso y desarrollado es este país.

 Auckland, noviembre 2025

Tete y compañía

   Tete y compañía.                                                    Hoy les quiero contar sobre Tete, la mascota que heredé de Isadora cuando ella no pudo llevársela a Nueva Zelanda por razones que antes ya había relatado. No fue sorpresa porque siempre intuí que eso podía pasar, y aquí estamos ocho años después  compartiendo con Tete y cubriendo todas sus necesidades. Ahora, en esta etapa de jubilado, la hemos trasladado de ambiente y le hemos cambiado el cómodo apartamento de Providencia por este otro entorno rural, Guanaqueros.                               Las mascotas de ciudad suelen disfrutar el doble cuando descubren la libertad que les brinda el campo y la playa, el espacio abierto, el aire más puro, el silencio y el sonido de las aves que pueblan el entorno. Acá en Guanaqueros se ha sumado un entretenimiento a los paseos de la Tete. Se trata de dos perras tan adultas como ella, pero que la superan en tamaño y volumen. Blue y Negra. Son vecinas. Todas las mañanas vienen temprano y esperan pacientemente a que salgamos al paseo matutino. ¡Qué gran compañía han armado! Al principio yo andaba con recelo, sobre todo porque la Blue y la Negra, aunque tienen dueño, se han criado bastante salvajes y al parecer no tienen hábitos ni comandos establecidos. Lo que descubrí con el tiempo es que el placer de ellas residía en custodiar a la más pequeña y en varias ocasiones han demostrado su valía al defenderla cuando se acercan otros perros. Son como verdaderas guardaespaldas. Una con más energía que la otra dosifica su andar para no desenmarcarse del trio. Y Tete ha empezado a copiarles. Antes en Providencia evadía los charcos de agua de una manera bastante aristócrata, en cambio ahora los busca con entusiasmo y los enfrenta, ojalá con lodo porque eso la hace sentirse parte de la manada. No tengo claro si es por copiona o por placer, pero lo concreto es que se sacudió las reminiscencias del barrio citadino. Dejó atrás los ruidos de la ciudad, el cemento y pavimento de Andrés Bello para mimetizarse a tiempo completo con  este nuevo entorno natural. Verla pasear e interactuar libremente, me llena el corazón. Sus patitas llenas de barro es en todo caso una cuota de felicidad para mí y entiendo que esta vida, mitad campo, mitad playa, le ha devuelto su lado más salvaje sin dejar de ser la tierna perrita de antes. Sigue con sus otros hábitos, sus largas siestas y una que otra exigencia cuando se acerca la hora de comer, porque en eso sigue siendo muy fina. Pollo a la parrilla, pescado fresco, salmón austral. Pablo, mi cuñado, siempre dice que cuando él muera se quiere reencarnar en la Tete porque “Pucha que come bien”.   Tete, la Blue y la Negra suena como el nombre de la mejor  banda perruna  de rock del desierto, pero en realidad son tres adorables perros que se acompañan y dan placer. Se sientan sobre el pasto y estropean las añañucas. El paisajismo no es lo de ellas y podrían catalogarlas de criminales los ambientalistas. Lo importante es que desde su comportamiento salvaje y natural ha nacido una genuina amistad que solo yo he logrado entender. El amor está ahí, se materializa dos veces al día en las mañanas y en las tardes cuando nos toca con calor, frío o lluvia salir a enfrentar por estos caminos la indómita naturaleza. Bienvenidas estas vecinas y bienaventurados los que podemos  disfrutar a las tres.                                          Guanaqueros agosto 2026